Socio 2.186

El martes, en plena tormenta desatada por el TAS y embravecida por las noticias de fichajes y la salida de Husillos, rebusqué en el cajón mi abono del Málaga de esta última temporada. Tenía curiosidad por saber el número que aparece, esa cifra que me asigna un pequeño lugar en la masa social del equipo. Ignoro el sistema que usa el club para otorgarlo, pero el mío es el 2.186. Como es imposible que antes de mí, que tengo 34 años, sólo haya habido 2.185 socios en la historia de la entidad, supongo que estos dígitos se cambian cada año, o se depuran con las bajas y las altas.

He tenido la suerte de ser abonado de manera ininterrumpida a lo largo de las últimas quince temporadas, a las que hay que sumar otras sueltas anteriores, de niño, cuando los carnés eran libretillas de tiques con el escudo del CD Málaga. Mi padre me los pagaba. Recuerdo también que fue mi abuelo quien me regaló el abono del año del penúltimo ascenso a Primera (98/99), con el que inicié la etapa actual, que todavía dura. Él murió apenas un mes antes del partido decisivo contra el Albacete, aquella mañana luminosa en La Rosaleda. Lloré con pena las lágrimas que él habría vertido de alegría por ver a su Málaga de nuevo entre los grandes. Y le agradecí infinitamente su regalo, y sumé su malaguismo, que era inabarcable, al mío.

Recuerdo haber cantado goles del Málaga en Tercera, contra el Cártama Estación; en Segunda B, contra el Talavera; en Segunda, contra el Sporting; en Primera, contra el Real Madrid y el Barcelona; en la UEFA, contra el Leeds United; y en la Champions, contra el Milán. Y ello gracias a mi padre y mi abuelo, que me hicieron malaguista con el ejemplo de su afición y pasión por este equipo.

Voy a tener la suerte de añadir al menos una temporada más a las quince que llevo como abonado. Me dan igual el TAS, la UEFA, Hacienda, el jeque o los fichajes. Soy el socio número 2.186 y el lunes 17 renuevo mi abono. Soy malaguista.

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Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
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