La vieja camiseta

Una camiseta por la que pasan los años en un armario no es un Dorian Gray que envejece en el lienzo. Al principio puedes pensar que sí, pero cuando transcurre el tiempo y miras una vieja foto te das cuenta de que la maldición no funciona contigo. Hace mucho que dejaste de ser el chaval imberbe que compraba la entrada en pesetas, minutos antes del inicio del partido, sabedor de que el campo no se llenaría ni a la mitad, ignorante de los nombres de los jugadores rivales; seguro de que tu equipo, tras ese domingo, seguiría siendo irrelevante.

Hubo un tiempo en que en tu clase sólo había dos malaguistas militantes: Javi y tú. Los lunes surgía el debate entre una hora y otra, en voz baja, a la sombra de quienes alababan a Laudrup, Romario o Zamorano. Hablar del último empate en Adra no tenía interés, como apenas tampoco los partidos, donde sólo las patadas podían ser consideradas de máxima categoría. La única certeza que teníamos era que eso se llamaba malaguismo. Era una mala racha que había empeorado a constante, pero ya se sabe que a los sentimientos no se puede oponer la racionalidad porque lo racional acabará, tras firme decisión, en el cajón de las locuras.

Echas la vista atrás un rato y han pasado casi veinte años. Abres el cajón y la vieja camiseta ha envejecido mucho mejor que tú. Tanto que mantiene los dobleces y la etiqueta, los colores no se han rebajado y hasta huele a nueva. El número se ha pegado a sí mismo, el siete. No tiene nombre, pero no hace falta decir que esa camiseta con esos colores y ese número siempre será de aquel chico de Fuengirola. Pretendes volver al espejo, pero te acuerdas de Dorian Gray y la maldición. Y piensas que es mejor que el tiempo haya pasado por ti, y no por la vieja camiseta, que en realidad está nueva. Has vivido.

Eran tiempos en los que no tenías reparos en pintarte la cara de blanquiazul y pensar que siempre serías joven. Tú cambias, pero la camiseta sigue siendo la misma. Eso debe ser el malaguismo.

Anuncios

Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
Esta entrada fue publicada en Columnas en diario Sur y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s