El año de la razón

El año que estrenamos con estos días de resaca –curiosa forma de iniciar los eneros- tendrá que ser forzosamente el de la estabilización para el Málaga. Hace décadas, el filósofo José Luis López Aranguren, que abandonó este mundo en 1996, dijo que el siglo XXI sería el de la razón o no sería. El debate sobre quién va ganando, si la razón o la nada, da para otro artículo, bastante pesimista por cierto, y de temática no deportiva. Pero esta sentencia se puede trasladar al tema futbolístico y hacer una afirmación parecida.

El Málaga se juega desde ya buena parte de su futuro. Vivir el mejor momento deportivo de la historia no garantiza que en los despachos el asunto vaya a la par. Desgraciadamente, o tal vez afortunadamente, en esta ciudad ya hemos visto la implosión del club por culpa de una gestión lamentable. No quiere ello decir que estemos vacunados; antes al contrario, deberíamos tener una hipersensibilidad especial ahora que hay problemas institucionales preocupantes.

No estamos en el mismo escenario que hace dos décadas, cuando el equipo murió abandonado, sino en el mejor momento que hayamos vivido nunca. La Champions, un entrenador de los mejores del mundo, estrellas internacionales que pasean la camiseta blanquiazul por Europa… El desagravio para los malaguistas tras toda una vida de sufrimiento ha sido pleno, y lo mejor es que sigue, con una cita marcada en rojo: Oporto, 19 de febrero, partido de ida de octavos de final de la Liga de Campeones.

En el mismo paquete de ilusión y compromiso de la afición va la parte tóxica de impagos, retrasos en el acuerdo con Hacienda y sobre todo la sanción de la UEFA, auténtica estocada pescuecera, de las que dan los toreros malos y cobardes, que compromete el futuro inmediato.  Iniciativas como el Manifiesto por el Málaga han logrado evidenciar el apoyo de muchos ciudadanos al equipo –se persigue sólo un gesto que algunos son incapaces de hacer- y decirle a la propiedad que cumpla ya sus compromisos. 2013 tiene que ser el año de la razón para el Málaga, en todos los sentidos. La otra opción es mejor no pensarla.

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Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
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