Pellegrini contra Mourinho

Resulta difícil imaginarse a Manuel Pellegrini insultando a un entrenador rival por el supuesto bajo nivel del equipo al que dirige. También menospreciando a la propia afición por una supuesta falta de apoyo en los partidos. Es complicado pensar en el chileno como un crupier o un oráculo que otorga o niega la condición de malaguista en función de criterios personales e interesados. O apareciendo en una rueda de prensa con una lista perfectamente impresa, llena de supuestos agravios arbitrales cometidos minutos antes.

Tampoco resulta verosímil que un periodista denuncie una encerrona del chileno en una sala sin ventanas, propia de interrogatorio de la CIA, para obligarle a revelar sus fuentes porque no le ha gustado una filtración de su vestuario. Y nadie lo sitúa en una bronca barriobajera metiéndole el dedo en el ojo, por la espalda, a un miembro del banquillo contrario. No es ése el perfil de Pellegrini. Sin embargo todas las lindezas anteriores sí figuran en el currículo del técnico del Real Madrid, Jose Mourinho, al que no se le puede negar ni su categoría como entrenador ni su nula deportividad.

El abismo entre ambos es enorme. Este sábado en La Rosaleda se verán, se supone que se saludarán ante decenas de cámaras y luego volverán a poner distancia entre ellos. Una separación corta desde el punto de vista físico, pero en realidad inabarcable, con una única coincidencia: que comparten la misma profesión.

Pellegrini ha dado sobradas muestras de pasar olímpicamente del técnico de su rival del sábado. Incluso cuando dijo que él nunca entrenaría al Málaga, insulto dirigido a la persona pero extensivo y mucho más ofensivo para toda una ciudad y una afición. A estas alturas resulta evidente que el malaguismo le toma la palabra. Bajaría mucho la categoría si al chileno le sucediera el portugués.

Hace 29 años que el Málaga no derrota al Real Madrid. Pellegrini no concibe la venganza porque antes no ha reconocido la afrenta, pero sería justo que fuera él quien pusiera fin a casi tres décadas de tan penosa estadística. Y sería más justo aún que Mourinho estuviera sentado en el otro banquillo, mirando, mientras eso sucede.

Anuncios

Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
Esta entrada fue publicada en Columnas en diario Sur y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s