¡Viva Viberti!

Me bastarán los testimonios de mis mayores. En estos días, muchos rememoramos la figura de un mito sin haberlo visto. Es la magia del fútbol y de los recuerdos que genera. Hablan de un centrocampista alto, imponente, que se ganó a la afición y a la ciudad en apenas medio tiempo el día de su debut. Sebastián Humberto Viberti ha muerto. Y lo ha hecho esperando una llamada de su club, para volver a representarlo. Aunque fuera en los despachos. O como embajador de nuestras andanzas europeas. Pero en vez de darle honores en vida, como hacen otros equipos con sus leyendas, sólo nos queda homenajearle cuando ya no lo puede disfrutar.

El fútbol no tiene memoria. Los clubes ahora son empresas que cambian de mano y pareciera que con cada traspaso mercantil se borra la historia de un plumazo. Conocí al hijo mayor de Viberti, Martín, hará unos diez años, cuando vino a Málaga a buscarse la vida, huyendo de la brutal crisis argentina. Qué paradoja. No tenía problema en decir lo que su padre sentía: “Mi viejo está deseando que lo llamen de acá”. Y no era una cuestión económica, ni mucho menos, sino de sentimiento. Pero nunca lo llamaron.

En muchas conversaciones con un café de por medio, fui conociendo al gran Viberti a través de su hijo. Huracán y el Málaga fueron sus dos grandes amores. Tanto era así, y tanto había Martín heredado esa pasión, que bromeaba: “Si algún día el Málaga y Huracán juegan la final de la Copa Intercontinental, me pego un tiro antes del partido”. Reíamos conscientes de la imposibilidad de ese enfrentamiento, pues para que se diera, ambos debían ser campeones de sus respectivos continentes. Y no se nos ocurría, por aquel entonces, mayor locura. Era el disparate perfecto.

Sebastián Humberto Viberti ha muerto esperando que su tierra adoptiva le reclamara. Los testimonios de mis mayores me bastan para saber que en Málaga no era difícil encontrarse con pintadas en las calles, en muros inesperados, que decían ‘¡Viva Viberti!’. No se ha vuelto a ver algo similar. ¿No sabían esto los que pudieron llamarlo y no lo hicieron? No me lo creo.

 

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Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
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