El traje de los domingos

La casualidad es un concepto que ha generado siempre definiciones encontradas. Ha sido reconvertida por filósofos en causa desconocida, inexplicable pero real; y reivindicada por poetas como la azarosa participación de la vida en la misma vida. En el mundano fútbol también se da: a menudo es refugio de entrenadores malos, pretexto de mediocres lanzadores de penaltis o coartada de carniceros sin escrúpulos.

Claro que no siempre su intervención es negativa. Recuerdo ahora las imágenes que tenemos muchos malaguistas grabadas en la mente del partido en Milán, en el que se logró la clasificación para los octavos de final de la Liga de Campeones. El fútbol es un producto con una pizca de deporte y un mucho de sentimiento en su receta. Conmueve más por detalles y por hitos que por el juego en sí. En ese álbum imaginario e inolvidable el Málaga saldrá retratado en el mítico estadio San Siro con su uniforme de siempre, el que lo hace reconocible e identificable. El que rememora grandezas y miserias pasadas, el que salía en los cromos de cartón o el que vistió Juanito. El del pantalón y medias azules y camiseta blanquiazul.

En el partido por ahora más memorable de su historia, el equipo de La Rosaleda reaparecerá en cada recuerdo tal cual es, bien vestido para la ocasión. Pero fue casualidad. El Milán llevó pantalón blanco e impidió al Málaga lucir el suyo impostado. Se recurrió entonces al azul como remedio. Para eso ha quedado, parece. Degradado a calzón suplente.

El valor icónico en el fútbol no debería ser menospreciado. Es un deporte de idolatrías baratas, de héroes que son villanos y vuelven a ser héroes en un lapso de noventa minutos, en el que el dinero absorbe la sorpresa y reduce la competitividad. Si además nos quitan la esencia, los colores, el enganche con la pasión, ¿qué nos queda? Los dueños de los clubes son eso, propietarios de la entidad. Pero no de la identidad. Un capricho ignorante convirtió el traje de los domingos del Málaga en ropa de diario. Aún esperamos la vuelta definitiva del pantalón azul. Y si llega por casualidad, que al menos sea eterna.

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Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
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