Volver a La Rosaleda

Han pasado muchos años de su última vez. Tantos que las gradas antiguas estaban en pie, y sus niños, hoy adultos, aún jugaban con maquinitas y muñecas. La luz en La Rosaleda era más sombría, como si el paso del tiempo la atenuara en la memoria. Pero valía para jugar al fútbol. Y también se ganaban partidos sobre un césped que ya no existe. Esto pasaba el siglo pasado, cuando no había crisis, el Málaga vestía pantalones azules y los balones amarillos eran tan exóticos como prescindibles.

De repente La Rosaleda dejó de ser un lugar de asistencia frecuente. Por la televisión se veían mejor los partidos, aunque tuviera que sacrificar el ambiente del fútbol en vivo por las ventajas de las repeticiones y un sofá confortable en el que no hacía frío. Su retirada llegó poco antes de la reconstrucción del estadio por fases. Primero cayó la grada de Fondo, luego Gol, después Preferencia y por último Tribuna. Fue demasiado tiempo un campo inconcluso, con la evidente incomodidad de lo provisional.

Eligió esperar, y el tiempo y la costumbre convirtieron la televisión en la única opción. Sabía que en el campo todo es diferente, mejor, pero el espectáculo parece más efímero. Y el detalle puede desaparecer para siempre en un abrir y cerrar de ojos, o en un inoportuno movimiento del espectador de delante. Cuantos más años pasaban, menores parecían las posibilidades de volver.

Pero la afición al fútbol no se amplía a través del televisor. Si acaso, se mantiene. Nace jugando y se afianza viéndolo en el campo, ya sea en un barrio o en un gran estadio. Nunca es tarde para volver. Ahora su motivación es el juego excelso del Málaga, su equipo de toda la vida, el que siempre ha animado, sufrido, gozado y defendido.

Vuelve por muchos motivos. Por las diabluras de un chaval de Arroyo de la Miel llamado Isco. Por su niña que jugaba con muñecas y hoy, malaguista convencida, tira de él. Por quienes le quieren y le animan porque saben que disfrutará de nuevo. Su regreso a La Rosaleda tendrá lugar este sábado, una especie de primera vez. Envidio su suerte.

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Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
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