La parte de Al-Thani

Al parecer nadie le esperaba. No se puede culpar a los empleados o directivos del club; no están nada habituados a que el presidente del Málaga pase por su despacho con asiduidad. El jeque llevaba sin venir a la ciudad varios meses y lo ha hecho para asistir al partido más importante –que no decisivo- de la historia del club, un encuentro que se recordará siempre, independientemente del resultado. Desde fuera, sin saber bien qué pasó en verano, parece una decisión lógica de Al-Thani: sacarle rentabilidad a su inversión, aunque sea desde el punto de vista de la imagen.

Los misterios que rodean al jeque son insondables. Por supuesto no tiene que avisar de que viene a su club, donde tanto dinero ha invertido y donde tanto ha dejado de invertir después. Su llegada no sólo coincide con el partido contra el Milán, sino también con la recta final del plazo acordado con la plantilla para hacer efectivos unos pagos cuantiosos correspondientes a la pasada temporada. Su retorno parece positivo. Sin embargo, desde que el silencio es su medio de expresión con los seguidores malaguistas, cualquier opción queda abierta.

Si no lo sabe aún, alguien debe explicarle a Al-Thani cómo se ha implicado la afición en el proyecto que él impulsó y que luego detuvo casi en seco. Con la peor crisis económica que se recuerda, los aficionados se han abonado masivamente a la liga y a la Champions. Han viajado y gozado por Europa, han comprado camisetas a miles, viven –vivimos- la mejor época que haya dado el fútbol en esta ciudad, más acostumbrada a la derrota consuetudinaria que al gozo repetido.

Para el éxito común cada uno debe aportar su cuota. La del equipo no arroja dudas, ni la del personal directivo que trabaja duro para cuadrar números. Al-Thani ha vuelto, ojalá que consciente de las palabras que pronunció su enviado Abdullah Ghubn: “Quien haga daño al Málaga lo pasará mal”. Así es la paradoja: es él quien más daño le puede hacer al Málaga si no cumple su parte, la que asumió solo. Estamos pendientes de su silencio, de un gesto, de una palabra, de un aterrizaje. A ver.

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Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
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