‘Tiembla, Milán’

En la época del renacimiento tras la desaparición del CD Málaga, cuando la travesía era un empedrado de campos de tierra, autobuses incómodos, rivales resabiados y patadones sin cámaras ni derechos de televisión, la serenidad no era la característica más definitoria de la afición. Era un ejercicio de fe ir a la Rosaleda para ver si se le ganaba al Mármol Macael o al Garrucha. Entonces el primer equipo de la provincia era el Marbella, y la realidad en la capital era sombría, y el futuro ciertamente negro.

En las antípodas del fútbol en Málaga, es decir, en la elite, en Europa, el Milán encarnaba la casi perfección. Se trataba del mismo deporte, pero la distancia era tal que apenas soñar con un enfrentamiento amistoso en un torneo de verano era imposible. En aquella época, en la que los partidos en Martiricos se ponían en horario de sol porque no había ni para encender la iluminación, la guasa adornaba las remontadas ante el Cártama Estación o las rachas de partidos sin perder con un grito exagerado: ‘¡Tiembla, Milán!’. Las carcajadas posteriores en la grada eran la confirmación de la lejanía, de la imposibilidad, de la aceptación. De la resignación.

El proselitismo no era entonces una buena idea. O mejor dicho, era una ocurrencia temeraria. El micromundo de la Tercera División, y después de la Segunda B, se retroalimentaba en las semivacías tribunas, afectadas de aluminosis y sin la torreta de luz que se cayó cuando las inundaciones del 89. Eso era lo que había. Mientras, el Milán ganaba copas de Europa y ‘scudettos’, y revolucionaba el fútbol como después ha hecho el Barcelona. La única conexión entre ambos universos era el grito, mitad cachondeo y mitad iracundo, que surgía a veces desde la fila de atrás: ‘¡Tiembla, Milán!’.

Ahora somos europeos, al menos en fútbol. Con un salvoconducto por una temporada, renovable en función de los intereses del jeque. El duro viaje desde la intrascendencia a la reciente reseña del New York Times como equipo revelación del continente ha curtido a la afición. El momento ha llegado, y podremos gritarlo por fin con propiedad, serenidad y confianza, porque esta vez es verdad: ‘¡Tiembla, Milán!’

Anuncios

Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
Esta entrada fue publicada en Columnas en diario Sur y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s