Convidados de piedra

La expresión es tan antigua como actual es su validez. Dicen que el comendador de Calatrava, don Gonzalo de Ulloa, es el primer convidado de piedra de la literatura española, una figura rescatada por Tirso de Molina de la tradición oral para identificar en su obra El burlador de Sevilla a quien no pinta nada en una reunión. Una definición aplicable al papel que hoy desempeñan todos los equipos españoles de fútbol a excepción de los dos grandes.

Sufren horarios ridículos, contratos de televisión irrisorios y arrinconamiento mediático ante tristezas de uno o aptitudes dramáticas de otro. Los 18 convidados de piedra son también cooperadores necesarios. Tienen que estar ahí para que los dos grandes cumplan los trámites imprescindibles para disputarse el título entre ellos. Para que haya competición entre septiembre y mayo. Para dar el pego, vamos.

Viene esto a cuento por la jornada de este fin de semana. El ahora llamado clásico se juega el domingo a las 19.50 horas. Buen partido, sin duda. El actual líder de Primera contra el campeón de liga en horas bajas. El partido del siglo de este semestre acabará cerca de las diez menos veinte de la noche, más o menos diez minutos después del comienzo del Atlético de Madrid-Málaga en el Vicente Calderón. Segundo contra tercer clasificado. Un partido anodino, parece ser. Un mal menor para seguir con el teatro en que se ha transformado esta competición.

No son aceptables las excusas que se quieran dar. Ahora la Liga de Fútbol Profesional ya no pone los horarios, dicen, sino las televisiones. Porque son las que pagan. Sí, pagan millonadas a los dos grandes y miserias -en comparación- a los 18 convidados de piedra. Si la LFP no impone autoridad para impedir que dos partidos tan interesantes se solapen, es que no es consciente del fenomenal negocio -potencial- que tiene entre manos. No se puede hacer peor ni intentándolo.

Lo importante no es cuántos minutos coinciden, sino que lo hagan. El mensaje que se transmite de que da todo igual, la incapacidad de cuadrar diez partidos en tres días que dura la jornada, el desprecio absoluto a los aficionados. Esta imagen de chapuza continua.

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Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
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