Caballo o burro

Conocí a Cayetano Martínez de Irujo con ocasión de un concurso hípico de saltos que se celebró en Málaga allá por 2005. Él, jinete afamado, con un palmarés internacional importante, era el gran reclamo de la firma organizadora. Esta empresa confiaba en consolidar en Málaga -un lugar sin apenas afición por el deporte hípico- una prueba al calor del dinero fácil que todavía generaba la burbuja inmobiliaria. Aquello no cuajó pero Cayetano llegó a venir dos años, o igual alguno más; lo ignoro.

Recuerdo que fui a cubrir el evento con el encargo de hacerle una entrevista. En aquel tiempo estaba casado con una mexicana cuyo nombre no recuerdo ni quiero buscar en Google y sufría acometidas diarias de la prensa rosa -odio mezclar ambos términos-. Creo que no me escuchó cuando me acerqué a él para decirle que no me interesaba nada su vida privada y que sólo hablaríamos de deporte; justo antes me había presentado como periodista y supongo que hizo una asociación de ideas que le llevó a pedir auxilio al organizador de manera literal.

El interés de la empresa organizadora del concurso por salir en el periódico era tal que logró convencer a Cayetano Martínez de Irujo de que concediera una rueda de prensa para hablar sólo de la prueba de saltos. En la primera pregunta que le hice se jodió todo: me interesé por los caballos que había traído de su cuadra. Más concretamente por el precio del caballo más valioso que había usado en el concurso. Fue una pregunta amable, sin segundas; en la que se daba por sabido que estos animales, que tienen una crianza especial, unos entrenamientos exhaustivos y unos cuidados diarios, están muy cotizados.

El jinete se negó a responder. Contestó algo así como que si decía el precio de los caballos públicamente habría algún tipo de indignación general. Supongo que llevaba razón, aunque en aquella época de fortaleza económica ese titular habría pasado más inadvertido que en la actualidad. No quiso hablar de la vida privada de sus caballos.

Traigo aquel lejano episodio a hoy para contextualizar al personaje. Cayetano Martínez de Irujo es en estos momentos un protagonista destacado en las redes sociales y los medios de comunicación por la entrevista que concedió el domingo al periodista Jordi Évole en el programa ‘Salvados’ de La Sexta. Preguntado como terrateniente y perceptor de subvenciones millonarias de la Unión Europea gracias a las 25.000 hectáreas de terreno que posee en toda España la Casa de Alba, el jinete no dudó en enlazar una crítica al subsidio agrario -sobre el que se puede discutir perfectamente- con un insulto a la capacidad y ganas de trabajo de los andaluces.

En los últimos meses hemos asistido a varios ataques inmisericordes de políticos y aristócratas a la generalidad andaluza. Como si Andalucía, que es tan grande como Portugal, que tiene tantos contrastes sociales, territoriales y económicos como un país de tamaño medio, fuera un páramo en el que cuatro flojos y vagos ponen la mano para que el señorito les dé de comer. Resulta indignante que sea tan fácil y tan gratuito insultar a una tierra usando un cliché tan manido. Y aún más que se meta en el mismo saco, el de presuntos caraduras aprovechados analfabetos, a una región que tiene 8 millones y medio de habitantes.

Sólo me puedo explicar que sea la indolencia, que es el pecado original andaluz, la que nos mantiene callados ante el insulto del jinete. Llegó a decir que no hay ambición de progreso, que no ve estas pocas ganas de trabajar “ni siquiera en Extremadura”, en lo que resulta ya el colmo del insulto combinado. Nunca un burro montó un caballo, o sí.

Las generalizaciones y los tópicos son perversos. Igual que Cayetano Martínez de Irujo dice que los andaluces no tenemos ganas de trabajar, nosotros podríamos decir que en la Casa de Alba son todos tontos. Pero esto es una injusticia porque en absoluto es así. Sólo hay uno: el jinete.

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Acerca de Joaquín Marín D.

Periodista. Interesado por el mundo, la actualidad, las noticias, la tecnología, el deporte. Envidio a quien escribe bien. Orgulloso de mi gente. Proud father.
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14 respuestas a Caballo o burro

  1. Francisco Suárez dijo:

    “No quiso hablar de la vida privada de los caballos”, “el pecado original andaluz”, …. Joaquín: excelente artículo, as usual.
    Ánimo con el blog! 😉
    Fran

  2. Angeles dijo:

    Saludos,
    he llegado a este blog a través de un enlace en facebook. Me ha gustado mucho como escribes pero hay que hacer dos precisiones: las 25.000 hectáreas que tienen en propiedad se refieren solo a Andalucía!! (si no se equivocan períodicos y demás, creo que él mismo lo dijo en Salvados) y lo segundo, el único tonto de esta Casa no es el jinete, o todos son tontos o todos son muy listos.

    Ánimo con el blog!

  3. Luis Guerrero Jiménez dijo:

    La entrevista debió ser al caballo. Cuántas cosas habría contado del jinete. Pues fíjate que hasta el domingo siempre pensé que los medios de comunicación cometían una reiterada injusticia con este personaje por aquello de su noble origen y sus altanerías en estaciones y aeropuertos. Nunca es tarde para caerse del caballo. Sigue escribiendo, que no sólo de notas de prensa vive (vivimos) el hombre, aunque sea así. Un abrazo desde el Ala Este.

  4. José Luis Órdóñez dijo:

    Este periodista debe ser el que hace algún tiempo escribía en La Opinión, ¿no?. ¿Ya no trabaja allí? Excelentes los tres artículos que lleva publicados en este blog.

  5. Rafa Galiano dijo:

    Buena entrada, amigo. Te seguiré de cerca y espero que tengas suerte en tu nueva andadura 😉
    Un saludo

  6. M. Isabel González dijo:

    Sí que pecamos de indolentes, cuánto más tendríamos que hablar de comentarios como éste, que estamos alelados con tanta prensa rosa, bodorrios ajenos e hijos impropios. ¡Ya está bien que señoritingos que no han dado palo al agua en su vida, vengan a darnos lecciones!.
    A mí me viene a la cabeza el requetecantadísimo pasodoble de los Yesterday de aquellos carnavales del 99 que decía así … ” siervos de terratenientes y de chulos a caballo”.
    ¡Qué buen artículo Joaquín!

  7. Joaquín, hacía falta tu blog, al menos a mí me hacía falta. Sigue exactamente así

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